RONDA MÁGICA

Arunda, Runda, Ronda, celta, griega, romana, árabe y cristiana, una de las ciudades más antiguas de España y la más visitada de Málaga. Guarda historia en todos sus rincones, rica en monumentos y naturaleza, tierra de bandoleros e inspiración de literatos, ciudad taurina y de bonitas y misteriosas LEYENDAS.


Sus baños árabes son los mejores conservados de España, posee fantásticas iglesias, palacios, jardines y, por supuesto, su increíble y admirado TAJO, grieta de 100 metros de profundidad por la que se abre paso el río Guadalevín, nombre de origen árabe que significa río de leche. También está su conocido PUENTE NUEVO que une las dos Rondas, la vieja y la nueva y sobre el que la ciudad parece estar colgada.
Sin embargo, hoy no vamos a escribir sobre la historia de Ronda y sus monumentos, sino sobre sus leyendas y misterios, la cara oculta de la ciudad. Hay que remontarse a la invasión francesa para entender la imagen de Ronda que difundieron los viajeros románticos. Época de bandoleros, que eran unos personajes que robaban a los ricos para ayudar a los pobres y que las leyendas convirtieron en héroes románticos, contrabandistas, bandidos, toreros y cantaores de flamenco que inspiraron a escritores como Washington Irving a Mérimée o Hemingway. Este último buscó inspiración en Ronda para su obra Por quién doblan las campanas, forjando la imagen del municipio y su serranía. Cuenta también la ciudad con leyendas negras, gran número de suicidios, personas que eligieron el puente para arrojarse y morir, amores imposibles, caballeros despechados. Se cree que fue el mismo arquitecto del puente, Martín Aldehuela, quien se arrojó al Tajo desde el puente porque entendió que nunca volvería a construir algo tan espléndido. Curiosa es también la frase “En Ronda llueve para arriba”, dicen esto, porque cuando el viento sopla fuerte, llegan al puente gotas del agua del río, del fondo del Tajo y de ahí la expresión.

 Sobre su calle principal hay leyendas también. Su verdadero nombre es Carrera Espinel en honor a Vicente Espinel, escritor del Siglo de Oro y nacido en la ciudad, sin embargo, todo el mundo conoce la calle por “Calle de la Bola”; la teoría más popular es la de unos niños que hicieron rodar una gran bola de nieve desde arriba de la calle tras una gran nevada que hubo a principios del siglo pasado, otra creencia es que en la calle se jugaba a un juego muy popular: “el juego de la bola”.
Hay lugares que poseen una leyenda particular, una de ellas es LA CASA DEL REY MORO, clave en la historia de la Reconquista y en la defensa de la ciudad. Su interior lo forman una estructura laberíntica de pasillos y escaleras. Cuentan que el rey moro Abomelic que gobernó la ciudad en el siglo XIV, tenía una hija muy guapa que bajaba al río a bañarse y era observada por muchos rondeños. El rey, para evitar esto, mandó construir una larguísima escalera (365 escalones). Sus sirvientes hicieron un escalón por día, de ahí los 365 peldaños originales. Otra curiosidad sobre esta casa palacio cuenta que en 1485, después de un largo asedio, Ronda cae ante las tropas castellanas; un traidor musulmán reveló el gran secreto que provocó la rendición de la ciudad: la MINA DE AGUA, una obra de ingeniería, aprovechando así una grieta natural oculta en la pared del Tajo. Se trataba de una noria movida por cautivos cristianos, siendo la principal fuente de abastecimiento de agua de la ciudad. Tras el asalto a la fortificación que la protegía, Ronda cae derrotada.
Foto tomada de La Opinión de Málaga
También tienen leyenda los baños árabes que fueron abandonados tras la conquista cristiana y sepultados por las aguas del río Guadalevín. Sería en 1914 cuando aparecieron los primeros restos al construirse unos jardines en esta zona por la Duquesa de Parcent, dama de honor la infanta Mª Teresa, hija del rey Felipe IV y propietaria en esa época de de la casa palacio. Ella habilitó un pequeño embarcadero para pasear por el río y llegar a una pequeña gruta donde colocó la imagen de la virgen.

Ronda está plagada de historias sobre los BANDOLEROS, hombres que se dedicaban al pillaje y a los robos. Sus dos más famosos son “El Tragabuches” y “El Tempranillo”, no nacidos en Ronda pero sí que actuaron durante su vida por la serranía de Ronda. El Tragabuches (Siglo XIX) consiguió ser torero. Alcanzó fama y prestigio. Se casó con una bailarina. A su vuelta de un viaje descubrió a su esposa con otro hombre, asesinó a los dos y huyó. Ahí nació la leyenda del bandolero “El Gitano” y murió “El Torero Tragabuches”. Fue compañero de otro famoso bandolero “El Tempranillo”, llamado así porque comenzó sus andanzas a la edad de 15 años. Asaltaba diligencias junto con su banda de forajidos “Los siete niños de Écija”. Fue asesinado por otro bandolero y, como ellos, otros muchos que contribuyeron a forjar la imagen novelesca de la ciudad de Ronda.
Foto tomada de Cuadernos Manchegos
Como hemos comentado antes, Ronda ha sido fuente de inspiración para escritores y poetas. Podemos citar a Cernuda, Alberti, García Lorca, el cineasta Orson Welles, que son algunos de los muchos que han admirado esta bonita ciudad.
Aquí os dejo con un poema del Premio Cervantes, Juan Goytisolo:

"Avistamos Ronda, estaba enriscada en la sierra, como una prolongación natural del paisaje y, a la luz del sol, me pareció la ciudad más hermosa del mundo"

Hasta pronto,
Pía Campos.

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